Las autoridades de Grecia intensificaron este lunes las labores para controlar los incendios forestales que afectan los alrededores de Atenas, luego de que la disminución en la intensidad del viento permitiera el despliegue de aviones cisterna en las zonas más afectadas. Aunque las condiciones han mejorado ligeramente, los equipos de emergencia advirtieron que el riesgo continúa siendo elevado.
De acuerdo con Yannis Artopios, portavoz del servicio de bomberos, los principales focos activos se concentran en las localidades de Kandyli y Agia Skepi, ubicadas a unos 50 kilómetros al noroeste de la capital griega. El funcionario señaló que, pese al avance en las tareas de contención, no existen motivos para relajar las medidas de vigilancia ante la posibilidad de nuevos rebrotes.
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Con la reducción de las ráfagas de viento, que pasaron de alcanzar hasta 130 kilómetros por hora a velocidades cercanas a 12 kilómetros por hora, fue posible movilizar 13 aviones cisterna, además de 12 helicópteros y alrededor de 450 elementos que trabajan directamente en el combate al fuego. Días antes, las fuertes corrientes de aire habían impedido las operaciones aéreas, favoreciendo la rápida expansión de las llamas en la zona de Porto Germeno, un popular destino vacacional a orillas del golfo de Corinto que fue evacuado el pasado viernes.
El impacto de los incendios ha sido devastador. Habitantes de la región describieron la situación como una tragedia sin precedentes, mientras que datos del programa europeo Copernicus indican que más de 12 mil hectáreas de bosques y tierras agrícolas han sido consumidas por el fuego en la última semana. Además, el saldo humano continúa aumentando: tres bomberos perdieron la vida en días recientes y este domingo fallecieron el piloto y el copiloto de un helicóptero tras colisionar con otra aeronave durante las labores de extinción en las inmediaciones de Psatha.

