América Latina, el Sahel y España estuvieron entre las regiones que registraron en 2026 el julio más caluroso desde que existen registros, de acuerdo con un análisis de la agencia AFP basado en datos del programa climático europeo Copernicus.
El estudio, realizado a partir de miles de millones de datos del modelo climático ERA5, reveló que 33 países alcanzaron su temperatura más alta registrada para un mes de julio.
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En distintos puntos del planeta, las autoridades meteorológicas confirmaron que se superaron niveles de temperatura nunca antes registrados desde el inicio de las mediciones. Entre ellas se encuentran la Agencia Estatal de Meteorología de España (Aemet) y Météo-France.
Los datos de Copernicus incorporan información procedente de satélites, estaciones meteorológicas terrestres, marítimas y aéreas, así como modelos numéricos. El registro permite analizar las condiciones climáticas a escala mundial, hora por hora, desde 1970.
El calor extremo golpea al Sahel
En el Sahel, una franja de África que se extiende al sur del desierto del Sahara, diez países rompieron sus récords mensuales de temperatura durante julio. Entre ellos se encuentran Mauritania, Níger, Burkina Faso, Sudán, Kenia y Etiopía.
En países como Chad y Sudán, las temperaturas de julio superaron en más de 2 grados Celsius los valores considerados normales para ese mes durante el periodo de referencia 1981-2010.
Los especialistas advierten que el calor extremo se ha intensificado en la región. Según un análisis de World Weather Attribution (WWA) publicado en enero, desde 2015 los episodios de calor extremo en el Sahel se han vuelto casi diez veces más probables.
La situación representa un desafío especialmente grave para los países de la región, considerados entre los más vulnerables al incremento de las temperaturas y que, además, enfrentan problemas como conflictos armados, inseguridad alimentaria y altos niveles de pobreza.
El panorama también evidencia la desigualdad en la disponibilidad de información climática, ya que varios países con menos recursos no cuentan con sistemas de medición y publicación de datos tan completos como los de las naciones más desarrolladas.

