México ha registrado un descenso en el ranking mundial de obesidad infantil durante la última década. Según el Atlas Mundial de la Obesidad, pasó del primer lugar en 2015 al octavo en 2025. Aun así, continúa entre los países con mayor prevalencia.
Se calcula que cerca de 6 millones de niñas, niños y adolescentes viven con esta condición. Este panorama representa un desafío para la salud pública, sobre todo en edades clave para el desarrollo físico y emocional. Especialistas advierten que se requieren acciones sostenidas.
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De acuerdo con UNICEF, muchos menores crecen en entornos que favorecen hábitos poco saludables. El consumo de productos ultraprocesados y la falta de actividad física influyen de forma importante.
Aunque se han impulsado medidas en escuelas, el reto continúa. Expertos coinciden en que es necesario fortalecer la educación alimentaria, promover el ejercicio y mejorar las políticas públicas para lograr cambios duraderos.

