La salida del papa León XIV desde las Islas Canarias hacia Roma registró un retraso inesperado debido a una incidencia técnica detectada en la aeronave que realizaría el traslado. La situación obligó a suspender temporalmente el despegue y provocó el regreso del pontífice a la terminal del aeropuerto de Tenerife Norte mientras se evaluaba el problema.
El vuelo ya acumulaba una demora previa por la extensión de las actividades oficiales realizadas durante la visita. Cuando los pasajeros se encontraban a bordo, el comandante informó sobre una revisión técnica necesaria para garantizar el correcto funcionamiento del Airbus 320 antes de continuar con el itinerario programado.
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De acuerdo con la explicación ofrecida a los ocupantes, el avión sería remolcado para cambiar su posición respecto al viento. La maniobra buscaba facilitar una nueva puesta en marcha del motor, ya que el inconveniente podría haber estado relacionado con las condiciones presentes durante el encendido inicial.
Mientras los especialistas trabajaban en la aeronave, el rey Felipe VI regresó al lugar tras conocer la situación. El monarca acompañó al papa León XIV durante el trayecto hacia la terminal. También descendieron varios integrantes de la delegación vaticana, mientras el resto de los pasajeros permanecía a bordo a la espera de nuevas indicaciones sobre la salida del vuelo.

