La presidenta Claudia Sheinbaum salió al frente este miércoles para deslindar al gobierno federal de las declaraciones de Manuela Obrador Narváez, prima del expresidente Andrés Manuel López Obrador y delegada del Bienestar en Chiapas, quien durante un acto partidista de Morena en Palenque calificó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como un “tipo asqueroso”.
Sheinbaum dejó claro desde Palacio Nacional que esas palabras no reflejan la postura de su administración y que todos los funcionarios públicos están obligados a mantener una relación respetuosa con el mandatario estadounidense.
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La mandataria reveló que fue la propia secretaria del Bienestar, Leticia Ramírez, quien la alertó por teléfono sobre la polémica incluso antes de que trascendiera en medios de comunicación. A raíz de eso, Sheinbaum le pidió a Ramírez que hablara directamente con Manuela Obrador y revisara si el incidente podría constituir una falta administrativa. “Por lo menos tiene que haber un llamado de atención”, indicó la presidenta, quien también subrayó que un servidor público no puede ejercer al mismo tiempo funciones institucionales y militancia partidista sin que eso genere conflictos.
En cuanto al fondo del asunto, Obrador Narváez había acusado a Trump de no tener intención de beneficiar a México, sino de apoderarse de sus recursos naturales estratégicos como el litio, el cobalto y el cobre, y de usar campañas de desinformación para debilitar al país.

