En el marco del Día Internacional del Orgullo LGBT+, mujeres trans adultas mayores y de mediana edad compartieron las graves secuelas físicas, psicológicas y económicas que enfrentan tras haberse inyectado sustancias modelantes no médicas durante su juventud para modificar su cuerpo.
Las afectadas relataron que recurrieron a estos procedimientos con la intención de feminizar su figura y mejorar sus oportunidades laborales, sin conocer con certeza qué sustancias les estaban aplicando. Muchas señalaron que, en ese momento, su apariencia física representaba una herramienta para obtener ingresos.
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Con el paso de los años, comenzaron a presentar complicaciones severas como infecciones, granulomas, necrosis y lesiones en senos, caderas y glúteos, además de heridas que permanecen abiertas y les provocan dolor constante, por lo que varias dependen de analgésicos para sobrellevar las molestias. Algunas se describen como “sobrevivientes y guerreras” por el largo proceso médico que han enfrentado para intentar retirar los materiales infiltrados.
Esta condición es conocida como enfermedad por modelantes o alogenosis iatrogénica, un padecimiento asociado con la aplicación irregular de sustancias como aceites vegetales, grasas animales, silicona líquida o materiales de uso industrial. Estudios observacionales indican que Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia y México concentran un alto número de casos, aunque no existen cifras oficiales debido a que estos procedimientos suelen realizarse de manera clandestina. Un estudio realizado en Cali, Colombia, reveló que una tercera parte de los pacientes desconocía qué sustancia les había sido inyectada y que más del 95 por ciento de los casos correspondían a mujeres.

