En los últimos años, al menos nueve exgobernadores de México han sido encarcelados o enfrentan procesos judiciales por delitos como peculado, lavado de dinero, delincuencia organizada, tortura, fraude, falsificación de documentos y presuntos vínculos con el crimen organizado. Algunos permanecen en prisión, mientras que otros continúan sus procesos en libertad o bajo prisión domiciliaria.
Entre los casos más conocidos se encuentra el del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, quien fue detenido en 2017 y cumplió nueve años de prisión por asociación delictuosa y lavado de dinero. Además, recientemente fue vinculado a proceso por el presunto desvío de cinco millones de pesos durante su administración. También permanece preso César Duarte, exmandatario de Chihuahua, acusado de operaciones con recursos de procedencia ilícita por un presunto desvío de más de 73 millones de pesos.
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Otro de los casos es el de Mario Marín, exgobernador de Puebla, quien regresó al penal del Altiplano tras la revocación de su prisión domiciliaria por el presunto delito de tortura contra la periodista Lydia Cacho. En ese mismo centro penitenciario permanece Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas, quien enfrenta procesos por delitos contra la salud, delincuencia organizada y lavado de dinero, luego de ser deportado desde Estados Unidos.
La lista también incluye a Roberto Sandoval, exgobernador de Nayarit, sentenciado a siete años de prisión por falsificación de documentos; Roberto Borge, exmandatario de Quintana Roo, quien actualmente enfrenta su proceso bajo prisión domiciliaria; Mario Villanueva, también exgobernador de Quintana Roo, beneficiado con prisión domiciliaria por motivos de salud; y Ney González, exgobernador de Nayarit, quien permanece prófugo de la justicia con una ficha roja de Interpol por presuntos delitos relacionados con fraude y corrupción.

