Simon Peter Carman, el ciudadano australiano de 45 años detenido por el asesinato de la adolescente Thanchanok Donhomla, de 17 años, llevaba una vida aparentemente tranquila en Tailandia, donde residía desde hacía ocho meses tras retirarse de su trabajo como camionero. Vecinos y personas cercanas lo describían como un hombre reservado y de rutina estable, una imagen que cambió por completo tras su captura.
El australiano vivía en un complejo de apartamentos en Jomtien, una ciudad turística ubicada en la costa este del Golfo de Tailandia. Según una mujer que trabajaba cerca de su residencia y que pidió permanecer en el anonimato, Carman solía mantener conversaciones cordiales, aunque prefería que las cosas se hicieran a su manera. También recordó que hablaba con lentitud y permanecía largos periodos observando su entorno, lo que le parecía una actitud peculiar.
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De acuerdo con el testimonio, el ahora acusado llevaba una vida similar a la de otros expatriados en la zona. Pasaba parte de su tiempo nadando, pedía comida a domicilio, salía a comer a restaurantes y, cuando tenía problemas para dormir, acostumbraba caminar por la playa durante la noche. La mujer aseguró que nunca lo vio actuar de manera violenta, aunque recordó que mostraba molestia hacia las personas que consumían alcohol y hacían escándalo.
La percepción sobre Carman cambió radicalmente cuando fue detenido poco antes de abordar un vuelo con destino a Australia, señalado de haber asesinado a Thanchanok Donhomla y ocultado su cuerpo dentro de una maleta. Las cámaras de seguridad de un hotel registraron movimientos que lo vincularon con el caso. Al momento de su arresto presentaba lesiones en el rostro, las cuales atribuyó a mordeduras de araña y a una supuesta pelea en un bar. Sin embargo, tras las evidencias encontradas en la habitación donde se hospedaba y los videos analizados por las autoridades, terminó confesando el crimen.

