Al menos nueve personas murieron y más de 260 resultaron heridas tras los recientes bombardeos de Estados Unidos ejecutados contra territorio iraní, informaron autoridades de Teherán este día. De acuerdo con el reporte oficial, entre las víctimas fatales se encuentran siete militares y dos civiles, tras el impacto de proyectiles en zonas estratégicas.
El Ejército de Irán acusó directamente a Washington de atacar un centro médico y un alojamiento militar en Bampur, dentro del condado de Iranshahr. Según las Fuerzas Armadas, el ataque se realizó con 13 misiles dirigidos a puntos vulnerables para maximizar el daño humano y material en la región.
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El Ministerio de Sanidad de Irán detalló que, de los 260 heridos reportados inicialmente, 222 ya han sido dados de alta. No obstante, la portavoz del Gobierno, Fatemé Mohajerani, alertó que la cifra de víctimas civiles en el sur del país ha superado las 30 personas en los últimos días debido a la intensificación de las hostilidades.
Ante esta situación, el gobierno iraní calificó la ofensiva como una violación a la soberanía y prometió una respuesta “decisiva”. Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que sus operaciones militares estuvieron dirigidas específicamente contra capacidades estratégicas iraníes para neutralizar amenazas inmediatas.
En represalia por los bombardeos de Estados Unidos, el Ejército iraní anunció una nueva ofensiva con drones contra instalaciones estadounidenses en Jordania, Bahréin y Kuwait. Entre los objetivos señalados destaca la base aérea de Al Azraq y la base Ali al Salem, donde aseguran haber dañado equipos militares de alta tecnología.
Paralelamente a las acciones bélicas, el Departamento del Tesoro de EE. UU. impuso sanciones contra más de 50 entidades y personas vinculadas a redes de evasión económica. Esta medida busca aumentar la presión financiera sobre Teherán mientras los bombardeos de Estados Unidos y las respuestas de Irán mantienen en alerta máxima a la comunidad internacional.

