Sergio “Checo” Pérez abandonó el Gran Premio de Bélgica después de que su Cadillac presentara una falla en la suspensión trasera, un problema que obligó al equipo a retirar el monoplaza cuando el mexicano buscaba recuperar posiciones en el circuito de Spa-Francorchamps.
El piloto explicó que el desperfecto fue inesperado y señaló que la escudería continúa investigando las causas. Además, reconoció que durante todo el fin de semana nunca logró sentirse cómodo con el comportamiento del MAC-26, pese a las mejoras incorporadas en el alerón delantero.
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Pérez también admitió que la falta de velocidad en recta y las complicaciones en la gestión de la energía afectaron su desempeño desde la clasificación, donde quedó eliminado antes de la Q2. En carrera, incluso, aseguró que no tuvo el ritmo suficiente para pelear con rivales como Esteban Ocon.
Ahora, el mexicano centra su atención en el Gran Premio de Hungría, donde espera que Cadillac pueda solucionar los problemas técnicos que limitaron su rendimiento en Bélgica. Checo confía en regresar con un auto más competitivo para buscar un mejor resultado en la siguiente fecha del campeonato.

