El caso del mexicano Lorenzo Salgado Araujo, quien murió tras recibir un disparo durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Houston, tomó un nuevo rumbo luego de que dos personas que viajaban con él ofrecieran declaraciones que contradicen la versión oficial presentada por las autoridades estadounidenses.
Ante un tribunal federal, José Trinidad Rojas Pliego y Daniel Tirado Pantoja afirmaron que ningún agente se encontraba frente a la camioneta cuando ocurrieron los hechos del 7 de julio. Ambos aseguraron que el vehículo fue impactado por otra unidad y que Salgado Araujo no representaba un riesgo para los oficiales. Incluso, uno de ellos sostuvo que la camioneta ya estaba detenida cuando comenzaron los disparos.
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Estas declaraciones contrastan con la postura del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que afirmó que el conductor intentó embestir a un agente del ICE y que el disparo fue realizado en defensa propia. Sin embargo, hasta ahora las autoridades no cuentan con imágenes de cámaras corporales ni otros registros audiovisuales que permitan confirmar alguna de las dos versiones.
El caso es investigado por el FBI, en coordinación con el DHS, la Fiscalía federal y corporaciones estatales y locales. Paralelamente, los tres acompañantes de la víctima permanecen detenidos por cuestiones migratorias, mientras dos de ellos obtuvieron protección judicial para evitar una deportación inmediata y solicitaron visas especiales al considerarse víctimas y testigos clave del caso.
Las declaraciones presentadas ante el tribunal han intensificado las exigencias de familiares, organizaciones civiles y miembros de la comunidad migrante para que se realice una investigación independiente que esclarezca la muerte de Lorenzo Salgado Araujo y determine si existió un uso injustificado de la fuerza por parte de los agentes federales.

