Los gobiernos de México y Estados Unidos han reforzado su cooperación bilateral para combatir a las organizaciones criminales, centrando sus esfuerzos en desarticular las redes financieras de cárteles que operan en ambos lados de la frontera. Esta estrategia busca asfixiar económicamente a los grupos delictivos, atacando no solo el tráfico de drogas y armas, sino los recursos que permiten su operatividad.
En un comunicado oficial emitido este 3 de septiembre, la Embajada de Estados Unidos en México destacó que la coordinación entre las administraciones de Claudia Sheinbaum y Donald Trump pretende afectar la capacidad de los grupos criminales para adquirir precursores de fentanilo y armamento de alto poder.
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El enfoque principal de esta alianza es identificar y llevar ante la justicia a cualquier entidad o individuo que facilite el movimiento de capitales ilícitos. Las autoridades señalaron que las redes financieras de cárteles son el motor que permite el reclutamiento de nuevos integrantes y la reconstrucción de estructuras criminales tras operativos policiales.
Para lograr este objetivo, se ha fortalecido el Foro Internacional sobre Delitos Financieros CI-FIRST. En este espacio, especialistas y agencias de seguridad intercambian información crítica para detectar movimientos sospechosos. De acuerdo con datos de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), las sanciones económicas son una herramienta clave para bloquear el acceso de los criminales al sistema financiero formal.

