Las cartas enviadas recientemente a nombre de Joaquín Guzmán Loera han generado dudas sobre su autenticidad entre periodistas y fuentes cercanas al sistema penitenciario estadounidense. Los documentos fueron dirigidos al juez Brian Cogan y solicitaban la extradición del exlíder criminal a México.
En las últimas semanas se dieron a conocer al menos siete escritos enviados desde la prisión de máxima seguridad ADX Florence, ubicada en Colorado. En las cartas también se solicitaba un nuevo juicio y una revisión de la sentencia de cadena perpetua que actualmente enfrenta Guzmán Loera.
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Sin embargo, distintos elementos comenzaron a despertar sospechas sobre el verdadero origen de los documentos. Uno de los principales puntos señalados es que las cartas fueron redactadas completamente en inglés, idioma que, según reportes públicos, Guzmán Loera no domina.
El periodista Luis Chaparro informó que fuentes relacionadas con la prisión pusieron en duda que las cartas fueran elaboradas directamente por el exlíder del Cártel de Sinaloa. De acuerdo con esas versiones, las estrictas medidas de seguridad del penal limitan el acceso a materiales de escritura y correspondencia.
Las fuentes citadas señalaron además que Guzmán Loera permanece bajo un régimen de aislamiento extremo. En ADX Florence, los internos pasan alrededor de 23 horas al día dentro de celdas individuales con vigilancia permanente y restricciones severas de comunicación.
Otro aspecto que incrementó las dudas fue la rapidez con la que algunas cartas fueron enviadas. Según los reportes, cuatro documentos habrían sido remitidos el mismo día, mientras otros aparecieron en fechas distintas durante pocas semanas.
Las misivas también contenían argumentos legales complejos, incluyendo referencias a reformas del sistema penal estadounidense como la llamada First Step Act. Esto llamó la atención debido al nivel técnico de algunos textos y al historial educativo conocido del exnarcotraficante.
Además, medios estadounidenses revelaron recientemente información sobre presuntas comunicaciones irregulares entre Guzmán Loera y familiares. Un reporte del Buró de Prisiones indicó que el interno habría utilizado intermediarios legales para mantener contacto con personas externas.
Según esos reportes, algunos mensajes incluían referencias a operaciones criminales, disputas internas y asuntos financieros. Tras detectar estas supuestas irregularidades, las autoridades penitenciarias reforzaron la supervisión sobre sus comunicaciones legales.

