El administrador de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, afirmó que existe una estrecha relación entre organizaciones criminales y funcionarios corruptos en México, la cual calificó como una “conexión mortífera”. El funcionario aseguró que desarticular esa presunta colusión es uno de los principales objetivos de la agencia.
Las declaraciones fueron realizadas durante la inauguración de la Cumbre contra las Adicciones y el Fentanilo, que se lleva a cabo del 13 al 16 de julio en Orlando, Florida. En su mensaje, Cole señaló que la DEA concentra sus esfuerzos en combatir a los cárteles, así como a quienes facilitan sus operaciones, incluidos distribuidores, lavadores de dinero y proveedores de precursores químicos.
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El titular de la agencia sostuvo que la estrategia para enfrentar la crisis del fentanilo requiere acciones coordinadas entre autoridades, comunidades y programas de prevención, educación, tratamiento y recuperación. Asimismo, destacó que, desde el inicio de la administración del presidente Donald Trump, la DEA ha asegurado más de 568 millones de dosis potencialmente letales de fentanilo.
Cole aseguró que el encuentro busca fortalecer modelos de colaboración para reducir el impacto de las drogas sintéticas en Estados Unidos y enviar un mensaje de unidad frente a los grupos delictivos. También reiteró el compromiso de las autoridades estadounidenses de actuar contra quienes obtienen beneficios del tráfico de estas sustancias.
En febrero del año pasado, el Gobierno de Estados Unidos designó como organizaciones terroristas a varios grupos criminales mexicanos, entre ellos el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel del Golfo y la Nueva Familia Michoacana, medida impulsada por el presidente Donald Trump como parte de su estrategia contra el crimen organizado.

