La creciente importación de calzado de bajo costo ha provocado una fuerte caída en la producción artesanal de zapatos en la Ciudad de México, donde talleres que durante décadas dieron empleo a numerosas familias hoy sobreviven con ventas mínimas frente a la competencia extranjera.
En un inmueble ubicado en la calle Cananea, en la colonia Nicolás Bravo, alcaldía Venustiano Carranza, aún permanece activo el taller de Moisés Romero, zapatero originario de Tepito que comenzó su negocio en 1986 y heredó el oficio desde su infancia.
TE PUEDE INTERESAR: Técnico de Egipto acusa “injusticia” arbitral tras eliminación ante Argentina en el Mundial 2026
El artesano explicó que el mercado nacional ha sido desplazado principalmente por el calzado importado de Brasil y China.
“El sintético, de plástico, vino a ponerle en toda la torre al zapatero”, lamentó al señalar que los zapatos elaborados con materiales sintéticos terminaron por sustituir al tradicional calzado de piel.
Recordó que hace varias décadas un par de zapatos de piel costaba alrededor de 100 pesos, mientras que uno sintético rondaba los 70 pesos, aunque la mayoría de los consumidores prefería el primero por su calidad y durabilidad.
Actualmente, estima que cerca del 80 por ciento del calzado que se comercializa está fabricado con materiales sintéticos y apenas el 20 por ciento continúa elaborándose en piel.

